Si hoy conectas con la autocrítica, miedo, enojo, insatisfacción, impulsividad, desgano o ansiedad.
Estás para todos y no estás para ti.
Eres exigente, perfeccionista, sientes desconfianza, que no puedes avanzar, que no eres suficiente o capaz.
Si estás cansada de sacrificarte, de ser la “niña buena”.
Si te cuesta mucho conectar con tu cuerpo, e identificar tus emociones.
Si no sabes que es lo que quieres, y si muchas veces no sabes ni cuál es tu lugar en la vida…
Saboteas tus relaciones de pareja, o prefieres estar sola para no sentir tanta ansiedad.
Muchos de estos son síntomas de tu niñez que al día de hoy se activan con las situaciones y las relaciones que vives